lunes, 28 de marzo de 2011

La revolución

Acabo de iniciar la carrera en Ciencias Políticas, supongo que no pude escoger mejor carrera, me encanta. Platicando con mis compañeros no ha evitado salir del armario el clásico chico rojillo que cree en la revolución armada, en las masas organizadas, o quien cree que nos queda poco tiempo, que la revolución ya viene o el tipo al que el chico rojillo cataloga de funcionalista/estructuralista o una suerte de palabra así, o la chica que parece que no sabe aun que la preparatoria se acabó semestres atrás.
La inquietud está presente, y no es nuevo, no es nuestra generación quien comenzó con esta inquietud.
Pero hay quien afirma que no es a nuestra generación quien le corresponde realizar el cambio.


Hoy en mi clase (debo recordar que soy profesor de Inglés en una preparatoria) un alumno leía un periódico de finísima lectura: el Extra. Un periódico comparable al Gráfico en la ciudad de México, con la fotografía sangrienta de un tipo despellejado en portada y la clásica chica enseñando las tetas en páginas interiores. Y lo último no es doble moral porqué tambien veo chicas mostrando sus cosas de vez en cuando. Pero sí le retiré el periódico e informe al profesor encargado de la disciplina.
Ya tenía deseos de hablar con ellos, quizá les daría una cátedra de vida, supongo que llega un momento en que todos nos tomamos ese papel de profesor un poco en serio ¿pero acaso no es ésta mi trinchera? no faltara quien diga que soy instrumento de aleccionamiento del imperio. Pero aun si así fuera ¿no es conveniente conocer la lengua del enemigo?
Quería decirles que mi generación, y la generación de atrás y la generación anterior [...] están cansadas, que deseamos un cambio, que ellos se darían contra la pared como nosotros y que desearían ese cambio tambien. Quería decirles que se tomaran las cosas un poco más en serio. Que muchos de ellos terminarían volteando hamburguesas en un McDonald's de la Quincuagésima y Madison en Chicago, o colocando rufos, draibols, insolaciones [roofs, drywalls, insolations] en Cincinati, o pizcando frutas en los campos en California y quizá entonces pensarían que habría convenido estudiar Inglés o ¡mejor aun! estudiar más y haber terminado una carrera y solicitado una beca para Canadá o Francia o España o whatever y así serían los primeros de su familia en conocer Europa o en tener un empleo con una paga decente.
Quería decirles que ellos eran capaces de cambio, de revolución y que nuestra generación [cobarde como es] esperaba que ellos tomaran parte cuando el momento se llegara, o que por los menos ellos, con esta oportunidad de educarse fueran fuente de cambio.
Tan sólo acerté a decirles que no leyeran esa basura, lo tomaron a broma y me detuve. ¿Entenderían entonces lo que quería decirles? ¿me harían caso? No, they would have deemed me as a crazy silly guy, pero pude decirles que no importaba si no les gustaba el Inglés o si les importaba un bledo la materia, pero que algo tenía que haber que les gustara y que podrían ser buenos en eso, pero que no desperdiciaran su mente, capaz de mucho, leyendo esas estupideces. And yet the didn't care.
Quizá no sea el momento, o el lugar o las herramientas, pero aun creo que algo se podrá hacer desde donde estoy. Aunque a la maza se le atrofiaron los tendones.


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En apoyo a la libertad de expresion y con fundamento en el articulo 6to de la Constitucion Politica de los Estados Unidos Mexicanos, publico todo lo que las voces en mi cabeza tienen que decir, pero me deslindo afirmando que no necesariamente comparto sus puntos de vista.