La propaganda debe ser popular, no intelectualmente halagüeña.Este hombre conquistaba a las masas, ¿qué diferencia podría haber entre un ser que utilizó los discursos políticos por la causa nazi y otro que lograba que la gente hiciera filas para comprar su más nuevo producto de consumo? Era pues un publicista, un hombre que supo vender un producto. Pero uno que no precisamente había que comprar, sino más creerse: la raza aria. Esta clase de personas, con una mente tan ávida para su materia de estudio, sea la que esta sea, y con ese cinismo propio del artista que conoce bien su oficio, que sabe que todo es puro espectáculo, que admite que está haciendo algo reprochable pero lo hace porque desea hacerlo, y se vuelve un maestro, porqué eso fue este señor un maestro del engaño; me inquieta.
¿Qué estará pensando? me preguntaba mientras lo veía ahí, ejecutando las labores que en el infierno le habían sido impuestas.
Por que usted lo pidio. Regresa nuestra promocion: por cada comentario Monesvol revivira un gatito.
0 Opina(n):
Publicar un comentario