lunes, 30 de diciembre de 2013

Juego, infancia y madurez.

I

Uno de los aspectos mas importantes del desarrollo infantil es el juego. Podemos observarlo no solo en los seres humanos pero en una gran cantidad de especies animales. El juego ayuda no solo a desarrollar nuestros cuerpos pero tambien nuestras mentes. A traves del juego desarrollamos antes que nada nuestras capacidades motrices, y despues nuestras habilidades finas. Aprendemos a correr, brincar, colgarnos de los arboles y muchas otras habilidades que son basicas cuando de sobrevivencia se trata.

Es tambien la época en que a traves de juegos comenzamos a desarrollar nuestro pensamiento racional.

Cuando crecemos y nos acercamos a la madurez, estos juegos comienzan a ser vistos como algo del pasado. Ya no somos unos niños y no nos esta permitido seguir jugando como si lo fueramos, ya que nuestra etapa de desarrollo ha quedado atras.

De esta manera lo que se espera de un adulto es que realice actividades de adulto. Ese es el motivo por el el cual Peter Pan prefirió huir a Nerveland: cuando nació pudo escuchar como su padre ya hacia planes acerca de quien seria Peter cuando creciera, sin embargo Peter prefirió continuar siendo un niño eternamente. Madurar implica dejar atrás el mundo infantil y adoptar el mundo adulto; mundo de trabajo, de logros profesionales, de responsabilidades reflexivas y sociales.

Durante los primeros años de desarrollo, apunta Piaget,  el infante es egocéntrico,  no conoce los limites personales y sólo puede esperar que sus deseos y necesidades sean cumplidos a la brevedad por su madre. Con la madurez viene implicito el reconocimiento de los limites personales y el abandono del egocentrismo para aceptar un rol activo dentro de un círculo social al cual se pertene y dentro del cual se debe colaborar para bien de todos. Los juegos que tanto contribuyeron al desarrollo del infante ahora deben de dar paso a actividades productivas. Peter Pan, en su ego sin limites, no estaba dispuesto a crecer, ello implicaría dejar atras el tranquilo mundo infantil libre de responsabilidad alguna.

Por tanto no esta bien visto el juego entre adultos, no hay motivos para continuar jugando. Claro esta que existen aun ciertos juegos que los adultos pueden jugar, pero solo en su tiempo libre y son juegos en su mayoría perfectamente estructurados, con reglas definidas y que son llevados a cabo en tiempos y formas establecidos. El juego for it's own sake, osea por el puro gusto, espontáneo y pueril es prácticamente inexistente y visto como un rasgo de inmadurez o es llevado a cabo a escondidas de los demás.

Cuando El Principito inició su viaje interestelar se encontró con diversos personajes que describian al mundo adulto. Todos ellos muestran caracteristicas de la madurez: el rey sin subditos, deseoso de comandar; el farolero, siempre al pendiente de cumplir con la labor que le fue asignada; el geografo, apurado en registrar conocimiento; el borracho, ¿Qué más decir?; y el hombre de negocios ocupado en mantener una cuenta precisa de sus propiedades estelares.

Deseo de poder, de conocimiento, de riqueza, rigidez laboral y escapatoria a través del vicio; son las características que Antoine de Saint-Exupéry encuentra como determinantes del mundo adulto. Sin embargo, parece apuntar entre lineas, el adulto maduro se ocupa de cosas vanales ¿Cómo se puede ser dueño de las estrellas? ¿Qué sentido tiene amazar conocimiento teórico? ¿Qué derecho tiene nuestra voluntad sobre terceros?

El adulto pues, se encuentra inmerso a su vez en un mundo absurdo basado en supuestos que para El Principito resultan incomprensibles. Para él la madurez es un juego igual de absurdo como para los otros lo es la infancia.

El deseo de racionalización es una característica presente en la psique de los adultos. Es necesario encontrar explicaciones aceptables a todos los fenómenos que acontecen a nuestro alrededor.

Asi como el infante conoce el mundo a traves del juego físico, los adultos, como el geografo que describía El Principito, se esmeran por conocer a través de juego teórico. Mientras el infante juega con objetos el adulto lo hace con conceptos.

Las humanidades no son otra cosa que las ciencias del discurso y el concepto, no hay verdad a que se pueda llegar en su estudio, todo el constructo de las mismas no es mas que el resultado de cientos de años de discursos, cada uno de los cuales trata de definir la realidad a traves de tal o cual perspectiva. Discursos que en su momento respondieron a situaciones especificas y sirvieron a sus fines inmediatos. Los hombres que crearon dichos discursos jugaban a crear sistemas de entendimiento de la realidad.

Como mencione anteriormente, el autor se cierne como Dios sobre su obra. Con su constructo pretende dar sentido y coherencia a aquello que perciben sus sentidos. Es un niño inocente jugando con bloques de colores construyendo con ellos diversos objetos para satisfacer sus necesidades lúdicas. Las palabras son esos bloques, las ideas aquellos objetos.

II

A. Constantemente se reunía con ciertos amigos a hacer filosofia de cantina. La cerveza era un excelente catalizador que junto con la compañía de dichos amigos le permitian sentirse heredero de la escuela socratica. Uno de quienes mejor servian a sus propósitos de dilucidar sobre el sentido de la vida era Isaak.

Isaak habia llegado al entendimiento de que él era un ciclo que no terminaria jamás. Claro que A. lo entendió a su manera: la vida era una secuencia de actos en espiral que no termina, cada acto con un fin especifico, pero el conjunto universal sin sentido alguno. No quedaba claro, entre cada discusión, cual era el objetivo de sus vidas. Con el conocimiento y la racionalización venía el desasosiego de descubrirse a si mismos como entes sin destino ni propósito.

Y más aún, de descubrirse como un infante jugando a vivir. Utilizando el discurso como su campo de juegos, donde podian pasar horas jugueteando con las ideas.

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